UConn sorprende a Duke con un triple sobre la bocina y una remontada histórica

El impulso en el baloncesto universitario puede cambiar en un instante, pero pocos partidos lo demuestran de forma tan dramática como la impresionante victoria de UConn sobre Duke en el Elite Eight.

Durante gran parte de la noche, Duke parecía tener el control absoluto. Los Blue Devils marcaron el ritmo, ejecutaron con eficiencia en ofensiva y construyeron una ventaja considerable que parecía más que suficiente. En un momento, la diferencia alcanzó los 19 puntos, dejando a UConn en busca de respuestas ante un rival disciplinado.

Esas respuestas llegaron en la segunda mitad, y lo hicieron rápidamente.

UConn comenzó a reducir la desventaja con una combinación de intensidad defensiva y anotaciones oportunas. Las paradas defensivas se convirtieron en oportunidades de contraataque, y la confianza creció con cada posesión. Lo que había sido un partido desigual se transformó poco a poco en un duelo tenso y competitivo.

A medida que el reloj avanzaba, el juego alcanzó su punto máximo de emoción. Duke intentó recuperar el control, pero el empuje constante de UConn ya había cambiado la dinámica. Con los segundos finales en marcha y el resultado en juego, Braylon Mullins protagonizó el momento decisivo.

Mullins se elevó y encestó un triple sobre la bocina, completando la remontada y desatando la celebración de UConn. El tiro no solo aseguró la victoria, sino que también inscribió el partido en la historia del torneo.

El triunfo impulsa a UConn al Final Four, reafirmando la naturaleza impredecible del torneo de marzo. Para Duke, la derrota marca un final doloroso para una trayectoria que parecía destinada a más.

Para los aficionados, el partido sirve como recordatorio de por qué este torneo cautiva cada año. Ninguna ventaja es segura, ningún momento es demasiado grande, y a veces, la historia se escribe en el último segundo.