Noruega Marca el Ritmo Mientras se Intensifica la Carrera por las Medallas en Milán-Cortina 2026

Los Juegos de Invierno 2026 en Milán-Cortina se están consolidando como una vitrina de dominio, profundidad y una creciente presencia global en los deportes de invierno.

Noruega lidera cómodamente el medallero con un total de 27 preseas, incluidas 12 de oro. La potencia escandinava volvió a demostrar su capacidad para transformar precisión y preparación en podios, manteniendo una ventaja constante sobre sus rivales.

Italia, nación anfitriona, ocupa el segundo lugar con 22 medallas. Aunque está por detrás de Noruega en oros, sus 10 medallas de bronce reflejan una sólida presencia en múltiples disciplinas. Competir en casa ha sido claramente una fuente de inspiración y resultados.

La competencia se intensifica justo detrás. Estados Unidos y Japón están empatados con 17 medallas cada uno, aunque sus caminos hacia ese total han sido distintos. El equipo estadounidense destaca por su alto número de platas, señal de apariciones constantes en finales y rondas decisivas. Japón, por su parte, suma nueve bronces, mostrando profundidad y resistencia en diversas pruebas.

Francia y Alemania comparten 15 medallas cada una, reafirmando su reputación como contendientes fiables en deportes invernales. Austria, tradicional protagonista en disciplinas alpinas y de deslizamiento, sigue de cerca con 14 preseas.

Países Bajos continúa su excelencia invernal con 12 medallas, mientras que Suecia suma 11 y mantiene viva su tradición en climas fríos. Suiza y Canadá cuentan con 10 medallas cada uno, mostrando regularidad aunque sin alcanzar el grupo de cabeza.

Más abajo en la tabla, Corea del Sur acumula seis medallas y Australia le sigue con cinco. República Checa, Eslovenia y China registran cuatro cada uno, demostrando actuaciones competitivas que han dado frutos.

Gran Bretaña, Polonia y Finlandia han conseguido tres medallas cada uno, mientras que Letonia y Nueva Zelanda suman dos. Brasil, Kazajistán y Bélgica celebran una medalla cada uno, recordatorio de que el escenario olímpico de invierno se abre cada vez más a nuevas naciones.

A medida que avanzan los Juegos de Milán-Cortina 2026, el medallero refleja tanto el poder establecido como las oportunidades emergentes. Aunque Noruega marca el ritmo, la cercanía entre los equipos que le siguen sugiere que la dinámica aún puede cambiar.