LeBron James conmocionó al mundo deportivo con crípticas bromas sobre su “Segunda Decisión”, un guiño a su traspaso televisado a Miami en 2010. Los aficionados se preparaban para la noticia de su retiro o un anuncio de traspaso espectacular. En cambio, todo resultó ser un elaborado anuncio.
La revelación se produjo mediante un videoclip en el que James declara: “Este otoño, llevaré mi talento a Hennessy V.S.O.P”. La marca de coñac anunció una botella de edición limitada con el gesto característico de James de “coronarse”, en sintonía con su personaje de “King James”. La acción retomó el mismo toque dramático de su transmisión original de “La Decisión”, pero ahora con un toque comercial.
Las reacciones han estado muy divididas. Algunos argumentan que la maniobra fue una estrategia de marca inteligente, que aprovechó la nostalgia y la intriga. Otros la consideran engañosa y acusan a James de incitar a los aficionados a esperar algo profundamente personal solo para presentar una campaña de producto. El contraste entre la acumulación emocional y el resultado promocional ha dejado a muchos sintiéndose engañados.
Si bien esta estrategia de marketing mantiene a James en las noticias, también destaca la creciente interacción entre la fama, el comercio y las expectativas del público. Por ahora, una cosa es segura: incluso en su 23.ª temporada en la NBA, LeBron sabe cómo atraer a los aficionados; simplemente no esperes siempre lo que crees que obtendrás.
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