Catherine O’Hara, la querida actriz canadiense cuyo talento cómico marcó a generaciones, ha muerto a los 71 años. Con una carrera definida por ingenio, creatividad y una profunda calidez humana, O’Hara dejó una huella imborrable en la comedia, la televisión y el cine.
Nacida en Toronto en 1954, O’Hara creció como la segunda menor de siete hermanos. Sus primeras ambiciones tomaron forma en el legendario Second City de Toronto, donde trabajó como mesera antes de subir al escenario junto a figuras como Dan Aykroyd y Eugene Levy. Aunque su primera audición recibió dudas, su talento la consolidó como parte del elenco y dio inicio a una colaboración artística de décadas con Levy.
O’Hara alcanzó notoriedad en los años ochenta con SCTV, un innovador programa de sketches donde desplegó sus brillantes imitaciones y personajes originales. Aunque aceptó brevemente una invitación para unirse a Saturday Night Live, decidió regresar a SCTV, priorizando el control creativo. Su trabajo como guionista la llevaría a cinco nominaciones al Emmy, con una victoria.
Su transición al cine incluyó papeles tempranos en After Hours y Heartburn, pero fue su interpretación de la excéntrica Delia Deetz en Beetlejuice lo que consolidó su lugar en la cultura pop. En ese rodaje conoció al diseñador de producción Bo Welch, con quien se casó en 1992 y tuvo dos hijos, Matthew y Luke.
En los noventa y principios de los 2000, O’Hara continuó conquistando al público con roles emblemáticos en Home Alone, The Nightmare Before Christmas y varios mockumentaries de Christopher Guest. Su habilidad para mezclar lo absurdo con lo emotivo la convirtió en una figura única dentro de la comedia.
Su papel más influyente llegaría años después con Moira Rose en Schitt’s Creek, una socialité dramática, extravagante y entrañable. Con el impulso que el programa ganó tras llegar a Netflix, O’Hara vivió un renacimiento artístico. En 2020 ganó el Emmy, el Globo de Oro y el Premio SAG, logros que atribuyó a la libertad creativa compartida con Eugene y Daniel Levy.
Fuera de la pantalla, O’Hara era conocida por su humildad, lealtad y sentido del humor. Su matrimonio con Welch estaba basado en complicidad y risa constante, un reflejo de la misma autenticidad que aportaba a sus personajes. Siempre eligió proyectos que considerara significativos, priorizando la integridad sobre la exposición mediática.
En sus últimos años siguió activa, con apariciones en producciones como Argylle y la segunda temporada de The Last of Us. Su legado permanece no solo en premios y personajes memorables, sino en el impacto emocional y artístico que dejó en millones de admiradores.
Catherine O’Hara deja atrás a su esposo y a sus hijos.