Julia Stiles descubrió que la pista de Dancing With the Stars puede provocar un golpe emocional tan fuerte como cualquiera de sus exigentes coreografías.
La actriz de 45 años enfrentó una difícil segunda semana en la competencia después de presentar un tango junto a su pareja profesional, Ezra Sosa, durante la noche temática Viral Hits Night. La pareja bailó al ritmo de “The Door” de Teddy Swims, con la esperanza de ganar impulso tras la primera presentación de Stiles en la pista.
Sin embargo, los jueces consideraron que todavía había aspectos por mejorar.
Stiles y Sosa recibieron 16 puntos de un máximo de 30, mientras los jueces señalaron varios errores y momentos en los que la actriz pareció demasiado rígida. Fue un resultado complicado para Stiles, quien había dedicado un esfuerzo considerable a los ensayos de la rutina.
Una vez alejada de las cámaras, la decepción terminó por alcanzarla.
Stiles reconoció posteriormente que se emocionó hasta las lágrimas en su camerino después de la presentación y de escuchar las críticas de los jueces. Afortunadamente, no tuvo que procesar sola aquel difícil momento. Sosa permaneció a su lado y la ayudó a superar la decepción.
El bailarín profesional explicó que el perfeccionismo de Stiles puede hacer que los contratiempos sean especialmente frustrantes para ella. Sin embargo, su mensaje estuvo enfocado en lo que viene después. Los errores forman parte de la competencia, y recuperarse de ellos es más importante que tratar de evitarlos por completo.
Esa actitud parece acompañar a Stiles mientras se prepara para una nueva semana.
Aunque el tango no produjo las calificaciones que esperaba, Stiles y Sosa sobrevivieron a la eliminación y tendrán otra oportunidad de demostrar lo que pueden hacer en la pista. Giada De Laurentiis y su pareja profesional, Alan Bersten, fueron quienes quedaron fuera de la competencia.
Stiles también está tratando de mantener la experiencia en perspectiva. A pesar de la frustración de la segunda semana, continúa entusiasmada con su participación y ha expresado una creciente admiración por la habilidad y el esfuerzo que exige el trabajo de los bailarines profesionales.
Para una actriz acostumbrada a trabajar con un guion, el salón de baile representa un desafío muy diferente. Existen ensayos y preparación, pero al final todo depende de una presentación en vivo frente a los jueces, el público y los televidentes.
Stiles parece ahora decidida a aceptar esa imprevisibilidad en lugar de alejarse ante las dificultades.
Las lágrimas pudieron marcar una noche complicada, pero no significaron el final de su participación. Con una nueva semana por delante, Stiles tendrá la oportunidad de convertir la decepción precisamente en aquello que Sosa la animó a buscar: una recuperación.