Casi dos décadas después de su estreno en la gran pantalla, The Devil Wears Prada se prepara para regresar. Una secuela del querido drama de moda ya está oficialmente en desarrollo, con Disney respaldando el proyecto y las primeras piezas creativas comenzando a tomar forma.
La película original, estrenada en 2006, dejó una huella duradera gracias a sus diálogos afilados, interpretaciones memorables y una mirada interna al exigente mundo de las revistas de moda. Impulsada por la imponente actuación de Meryl Streep como la editora en jefe Miranda Priestly y la transformación de Anne Hathaway de asistente inexperta a profesional refinada, la cinta conectó con audiencias mucho más allá de las pasarelas.
Ahora, la secuela busca construir sobre esa base mientras traslada la historia a una era muy distinta. La guionista Aline Brosh McKenna, quien ayudó a definir el tono y el éxito de la original, regresa para escribir este nuevo capítulo. Su participación sugiere continuidad en la voz narrativa, incluso cuando el contexto se traslada a un entorno mediático transformado por la disrupción digital y los cambios en la cultura laboral.
Aunque los detalles específicos de la trama se mantienen en secreto, se espera que el proyecto explore cómo han evolucionado las industrias de la moda y la publicación desde la última vez que el público visitó la revista Runway. El auge de las redes sociales, la cultura de los influencers y el declive de los medios impresos tradicionales ofrecen un terreno fértil para la historia.
Las decisiones de casting aún no han sido confirmadas, lo que deja a los fanáticos especulando sobre el regreso del elenco original. El mayor interés se centra en volver a ver la dinámica entre Miranda Priestly y Andy Sachs, una relación que definió el núcleo emocional de la primera película.
Por ahora, la secuela se perfila como una combinación de nostalgia y actualización contemporánea, con la intención de capturar el mismo ingenio y estilo que hizo icónica a su predecesora, mientras refleja las realidades de una nueva era profesional.