Brigitte Bardot, una de las figuras más icónicas del cine francés y símbolo perdurable de la independencia femenina, falleció a los 91 años. La querida estrella de la pantalla murió el 28 de diciembre de 2025 en su casa en Saint-Tropez tras una batalla contra el cáncer. Su esposo, Bernard d’Ormale, compartió que se había sometido a dos intervenciones quirúrgicas para tratar la enfermedad y que estuvo rodeada de sus seres queridos cuando falleció pacíficamente.
El ascenso de Bardot a la fama internacional comenzó a mediados de los años cincuenta con su papel revelación en Y Dios creó a la mujer, que ayudó a redefinir las representaciones cinematográficas de la sexualidad femenina y empoderó a una nueva generación de mujeres. Durante las dos décadas siguientes, se convirtió en una de las actrices más reconocibles de Francia, conocida por su belleza, presencia magnética en pantalla y espíritu pionero.
En 1973, en el apogeo de su fama, Bardot decidió retirarse del mundo del cine. Dedicó su vida al bienestar animal, fundando la Fundación Brigitte Bardot en 1986. A través de su activismo, defendió los derechos de los animales en Francia y en todo el mundo, utilizando su celebridad para salvar innumerables vidas y dar visibilidad a causas de protección animal.
Sin embargo, su legado no está exento de controversia. En sus últimos años, sus opiniones políticas provocaron problemas legales y debates públicos, lo que complicó la imagen de admiración universal que alguna vez tuvo. Aun así, muchos la recuerdan como una figura transformadora del cine y una defensora apasionada de los que no tienen voz.
Su funeral en Saint-Tropez reflejó su vida multifacética: momentos íntimos de duelo con la familia y homenajes públicos discretos de sus admiradores. La influencia de Bardot en el cine, la cultura y el activismo perdurará mucho más allá de su partida.