John Goodman confiesa que todavía le cuesta reconocerse tras su impresionante pérdida de peso

John Goodman puede haber perdido aproximadamente 200 libras (91 kilos), pero el veterano actor de Hollywood reconoce que adaptarse a su nueva apariencia sigue siendo un proceso que requiere tiempo.

El actor de 74 años habló sobre su impresionante transformación física durante la edición del 2 de noviembre del podcast *Happy Sad Confused*, conducido por Josh Horowitz. Durante la conversación, confesó que, incluso después de varios años de haber bajado de peso, todavía hay momentos en los que su reflejo en el espejo lo sorprende.

Goodman, ampliamente reconocido por sus actuaciones en *Roseanne*, *The Big Lebowski* y *The Righteous Gemstones*, explicó que la imagen que tiene de sí mismo no ha cambiado al mismo ritmo que su apariencia física.

Aunque ha aprendido a ignorar gran parte de los comentarios del público sobre su peso, admitió que sentirse completamente cómodo con su nueva imagen ha sido un desafío.

Su transformación también ha influido en la confianza que siente frente a las cámaras.

Al recordar su participación en la serie de HBO *The Righteous Gemstones*, Goodman reveló que experimentó cierta incomodidad cuando pensó que una escena podría requerir que apareciera desnudo. Preocupado por los cambios físicos que dejó su considerable pérdida de peso, expresó sus reservas sobre la posibilidad de filmar la secuencia.

Finalmente, la producción encontró una alternativa que permitió completar la escena sin necesidad de que el actor se desnudara.

El camino de Goodman hacia una vida más saludable no ha sido sencillo.

En su momento de mayor peso, el actor llegó a acercarse a las 400 libras (181 kilos). Durante años atravesó períodos en los que lograba adelgazar considerablemente, pero después recuperaba los kilos perdidos, una situación que finalmente decidió enfrentar.

Sus esfuerzos por transformar su estilo de vida incluyeron modificaciones en sus hábitos alimenticios, actividad física regular e intervención médica, incluida una cirugía de estómago.

El actor también ha hablado abiertamente sobre sus problemas anteriores con el alcohol y las dificultades de abandonar hábitos profundamente arraigados después de dejar de beber en 2007.

Aunque su transformación física ha generado una enorme atención mediática, Goodman ha dejado claro que los cambios emocionales y psicológicos pueden ser tan complejos como los físicos.

En una entrevista reciente con *The Sunday Times*, reconoció que todavía hay ocasiones en las que se percibe como el hombre de mayor tamaño que solía ser. Sin embargo, también disfruta de pequeños cambios cotidianos, como poder comprar ropa en tiendas convencionales.

Su experiencia con el peso también lo ha llevado a reflexionar sobre su extensa trayectoria en Hollywood.

Cuando le preguntaron si su antigua apariencia física pudo haber limitado algunas de sus oportunidades profesionales, Goodman reconoció que era posible, aunque también señaló que sus propias inseguridades y decisiones pudieron haber influido en el rumbo de su carrera.

A pesar de esas preocupaciones, el actor ha construido una destacada trayectoria en el cine y la televisión, ganándose el reconocimiento del público gracias a su versatilidad tanto en la comedia como en el drama.

Durante la conversación también abordó *Digger*, su reciente película junto a Tom Cruise. Goodman expresó su decepción por la recepción crítica y comercial de la producción, y sugirió que la publicidad negativa pudo haber desanimado a los espectadores antes de que tuvieran la oportunidad de formarse su propia opinión.

No obstante, aseguró sentirse orgulloso del proyecto y considera que la película podría recibir una valoración más favorable con el paso del tiempo.

Para Goodman, esta nueva etapa de su vida representa mucho más que una cifra en la báscula.

Después de varias décadas en la industria del entretenimiento, el actor continúa explorando la relación entre su apariencia física, su confianza personal y su identidad profesional.

Su experiencia demuestra que incluso una transformación física extraordinaria puede requerir años de adaptación emocional y que cambiar por fuera no siempre significa sentirse diferente por dentro.