Jerry Jones respalda a Brian Schottenheimer tras el histórico colapso de los Cowboys

Los Dallas Cowboys enfrentan una nueva ola de cuestionamientos después de sufrir una dolorosa derrota por 33-30 en tiempo extra ante los Arizona Cardinals. Sin embargo, el propietario y gerente general del equipo, Jerry Jones, ha dejado clara su postura: Brian Schottenheimer continuará al frente del equipo, al menos por ahora.

La derrota del domingo en el AT&T Stadium dejó al descubierto serias preocupaciones sobre la capacidad de Dallas para cerrar los partidos. Los Cowboys desperdiciaron una ventaja considerable en el último cuarto y terminaron perdiendo un encuentro que parecían tener prácticamente asegurado.

A pesar del resultado y del récord de 3-5 del equipo, Jones reiteró su confianza en Schottenheimer y señaló que la responsabilidad por el colapso no debe recaer exclusivamente sobre el entrenador en jefe.

Dallas parecía tener el partido bajo control cuando el mariscal de campo Dak Prescott anotó mediante una carrera de cinco yardas al comienzo del último cuarto, ampliando la ventaja de los Cowboys a 24-10 con 14 minutos y 20 segundos por disputar.

Lo que ocurrió después se convirtió en uno de los episodios más difíciles de explicar en la historia de la franquicia.

Antes del encuentro del domingo, Dallas tenía un impresionante récord de 202 victorias, ninguna derrota y un empate como local, incluyendo partidos de postemporada, cuando llegaba al último cuarto con una ventaja de al menos 14 puntos. La remontada de Arizona puso fin a esa racha invicta e igualó la mayor ventaja desperdiciada por los Cowboys en un último cuarto que terminó en derrota.

El resultado también fue extraordinario a nivel de toda la NFL. Hasta ese domingo, los equipos de la liga acumulaban un récord combinado de 44-0-1 durante la temporada cuando comenzaban el último cuarto con una ventaja de al menos dos touchdowns.

Dallas incluso mantenía una diferencia de 10 puntos cuando quedaban apenas tres minutos y 24 segundos de juego, una situación que, según ESPN Analytics, le otorgaba un 98.3% de probabilidades de ganar.

Sin embargo, Arizona logró completar su remontada en tiempo extra, dejando a los Cowboys con más preguntas que respuestas y una derrota que podría tener consecuencias importantes para sus aspiraciones de postemporada.

Jones no intentó restarle importancia a lo sucedido. No obstante, en lugar de concentrar las críticas únicamente en Schottenheimer, el propietario destacó que las fallas fueron colectivas y que diferentes integrantes de la organización contribuyeron al resultado.

Esa distinción resulta especialmente importante para una franquicia cuya situación en el cuerpo técnico ha comenzado a generar cada vez más atención a medida que se acumulan las derrotas.

Schottenheimer, quien ahora registra una marca de 10-14-1 como entrenador de Dallas, reconoció su frustración por el resultado, pero expresó confianza en su capacidad para conducir al equipo a través de este complicado momento.

Su enfoque continúa basado en la preparación, la responsabilidad compartida y la corrección de errores, en lugar de permitir que la frustración determine el rumbo de la organización.

Prescott transmitió un mensaje similar al dejar claro que tanto los jugadores como los entrenadores deben asumir su parte de responsabilidad por la derrota.

El experimentado mariscal de campo rechazó la idea de señalar a una sola persona como culpable y recordó que el fútbol americano exige el compromiso y la participación de todos los integrantes de una organización.

Su respaldo público a Schottenheimer refuerza el mensaje de la dirigencia de los Cowboys: independientemente de los ajustes que sean necesarios, la prioridad inmediata es mejorar el rendimiento colectivo y no reemplazar al entrenador en jefe.

Jones también cuenta con un historial de evitar cambios de entrenador durante la temporada regular.

Desde que adquirió los Cowboys en 1989, solamente ha realizado una sustitución de entrenador en jefe a mitad de temporada. Aquella decisión ocurrió en 2010, cuando Wade Phillips fue despedido después de un comienzo de 1-7 y reemplazado por Jason Garrett.

Garrett permaneció posteriormente como entrenador principal de Dallas hasta finalizar la temporada de 2019.

Jones ha reconocido que no recuerda con satisfacción aquella decisión y considera que la situación actual de los Cowboys bajo Schottenheimer no justifica una medida similar.

Por el momento, la organización parece decidida a mantener la continuidad en el cuerpo técnico, incluso cuando sus posibilidades de clasificación a los playoffs se vuelven cada vez más inciertas.

Con marca de 3-5, Dallas todavía tiene oportunidades de competir en una División Este de la Conferencia Nacional donde la irregularidad de varios equipos mantiene relativamente cerrada la lucha por las posiciones. Sin embargo, los Cowboys se encuentran detrás de los New York Giants, que registran una marca de 4-2-1.

El desafío para Schottenheimer ya no consiste únicamente en conseguir actuaciones competitivas. Dallas necesita demostrar que puede conservar sus ventajas, ejecutar correctamente bajo presión y evitar los errores que transformaron el encuentro del domingo en una derrota histórica.

Jones puede haber despejado temporalmente las dudas sobre el futuro inmediato de su entrenador, pero las preguntas más importantes sobre el rumbo de los Cowboys siguen sin respuesta.

Y con la temporada acercándose a su punto medio, Dallas comienza a quedarse sin margen para convertir las declaraciones de confianza en victorias sobre el terreno de juego.