Casi 60 años después de que *El graduado* lo convirtiera en una estrella de Hollywood, Dustin Hoffman ha decidido hablar abiertamente sobre la difícil experiencia que vivió durante la realización de una de las películas más celebradas de la historia del cine.
El actor, ganador de dos premios Oscar, reveló que trabajar en el drama con tintes de comedia de 1967 estuvo marcado por la ansiedad, las inseguridades y varios encuentros incómodos con el director Mike Nichols. En un ensayo personal publicado por *The New Yorker*, Hoffman describe una producción que transformó su carrera profesional, pero que también le dejó recuerdos dolorosos.
Hoffman era prácticamente un desconocido en Hollywood cuando consiguió el papel de Benjamin Braddock, un joven recién graduado de la universidad que enfrenta una profunda incertidumbre sobre su futuro. Aunque aquella interpretación terminaría por consolidarlo como una de las grandes promesas del cine, el actor inicialmente consideraba que no era la persona indicada para el personaje.
En la novela original de Charles Webb, Benjamin era presentado como un joven privilegiado, con una destacada trayectoria académica y deportiva. Hoffman, quien sentía que su apariencia física y sus raíces judías lo alejaban del perfil convencional del personaje, no entendía por qué lo estaban considerando para el papel.
Finalmente, su representante logró convencerlo de presentarse a la audición y Nichols decidió contratarlo como protagonista. Sin embargo, conseguir aquella oportunidad no fue suficiente para disipar sus preocupaciones.
Según Hoffman, el comportamiento del director cambió considerablemente una vez que comenzó el rodaje. Mientras que durante los ensayos Nichols se había mostrado comprensivo y alentador, el ambiente de trabajo se volvió mucho más complicado cuando las cámaras comenzaron a grabar.
El actor recuerda que cuestionaba constantemente su propio desempeño e interpretaba las muestras de frustración del director como señales de que podría ser despedido. Esa incertidumbre lo acompañó durante la filmación de escenas que posteriormente se convertirían en algunos de los momentos más reconocibles del cine estadounidense.
Uno de los incidentes que más recuerda ocurrió durante una confrontación entre Benjamin y Elaine Robinson, personaje interpretado por Katharine Ross.
De acuerdo con Hoffman, Nichols le pidió a Ross que lo abofeteara repetidamente durante la escena. La secuencia requirió 27 tomas y, según su relato, el director insistía en obtener reacciones cada vez más intensas.
Hoffman recuerda que Ross expresó su preocupación por la posibilidad de lastimarlo. Aunque él la animó a continuar, le pidió específicamente que evitara golpearlo en la oreja.
Al terminar aquella sesión de grabación, el actor asegura que comenzó a experimentar mareos. A pesar del esfuerzo y las molestias que provocó, la bofetada finalmente quedó fuera de la versión definitiva de la película.
Al día siguiente, Hoffman participó en una secuencia submarina que requería equipo de buceo. Después de varias tomas, descubrió que le salía sangre de una oreja. El actor considera que la combinación de los golpes recibidos el día anterior y la presión bajo el agua le provocó una perforación del tímpano.
El incidente añadió una lesión física a una producción que ya representaba una considerable carga emocional.
Sin embargo, la recepción que tuvo la película fue radicalmente distinta de la incertidumbre que Hoffman experimentó durante su realización.
Estrenada en diciembre de 1967, *El graduado* se convirtió en un enorme éxito comercial y de crítica. Su exploración del conflicto generacional, las relaciones sentimentales complicadas y las dudas que acompañan la entrada a la vida adulta contribuyó a convertirla en una de las producciones más representativas de su época.
La película también contó con actuaciones memorables de Anne Bancroft y Katharine Ross, además de una banda sonora estrechamente vinculada con la música de Simon & Garfunkel.
La producción recibió siete nominaciones a los premios Oscar, incluidas las categorías de Mejor Película y Mejor Actor para Hoffman. Nichols terminó llevándose la estatuilla a Mejor Director.
Para Hoffman, aquel éxito abrió las puertas a una extraordinaria carrera cinematográfica que posteriormente incluiría actuaciones ganadoras del Oscar en *Kramer vs. Kramer* y *Rain Man*.
Sus recientes declaraciones revelan un importante contraste entre la película que llegó a las salas de cine y la experiencia personal de quienes participaron en su creación.
Lo que el público recuerda como una interpretación que marcó el nacimiento de una estrella fue, para el actor que la protagonizó, una etapa dominada por las inseguridades, las exigentes condiciones de trabajo y el temor constante al fracaso.
Décadas después, Hoffman puede reconocer la extraordinaria oportunidad profesional que representó *El graduado* sin dejar de lado las dificultades que enfrentó durante su realización.
La película continúa siendo un clásico de Hollywood, pero su protagonista recuerda que el camino hacia el éxito fue considerablemente menos agradable de lo que podría sugerir el resultado final.