Bubba Chandler demostró exactamente por qué los Piratas continúan confiando en su potencial a largo plazo, aunque el marcador final no favoreció a Pittsburgh.
El lanzador derecho novato firmó la actuación más sólida de su joven carrera en las Grandes Ligas, limitando a los Yankees a solo dos imparables en 6.1 entradas de labor, con cinco ponches. Aunque Nueva York terminó imponiéndose por 2-0 en el segundo juego de la doble cartelera, la salida de Chandler fue uno de los aspectos más alentadores para los Piratas.
La noche no comenzó de la mejor manera. Chandler tuvo dificultades para encontrar la zona de strike en las primeras entradas y debió trabajar para salir de algunos problemas. Sin embargo, una vez que ajustó su mecánica, tomó el control del encuentro, atacó constantemente a los bateadores y mantuvo sin anotaciones a una de las ofensivas más peligrosas del béisbol.
Con Chandler acercándose al límite de trabajo previsto tras pasar diez días sin lanzar debido a la pausa del Juego de Estrellas, el manager Don Kelly decidió entregar el partido al bullpen en la séptima entrada. La decisión resultó costosa, ya que los Yankees rompieron el empate sin carreras con imparables productores consecutivos y consiguieron las únicas dos anotaciones del encuentro.
A pesar de la derrota, Chandler consideró que la apertura representó un paso importante en su desarrollo. Después de batallar con problemas de control durante buena parte de la temporada, mostró mayor confianza y precisión una vez que encontró el ritmo desde el montículo.
La actuación tuvo un significado especial, ya que ocurrió exactamente cinco años después de firmar su primer contrato profesional con los Piratas. Además, tuvo la oportunidad de enfrentar a Max Fried, un lanzador al que admiraba desde niño. Fried también brilló en la loma, lanzando cinco entradas en blanco en su regreso de la lista de lesionados y ayudando a los Yankees a dividir la doble jornada.
Para los Piratas, el resultado fue una derrota frustrante. Para Chandler, fue una nueva demostración de que su enorme talento comienza a transformarse en actuaciones consistentes al más alto nivel.