El mundo del cine está de luto por la muerte de Sam Neill, el célebre actor neozelandés cuya carrera se extendió durante más de cinco décadas entre grandes producciones, dramas aclamados y televisión. Tenía 78 años.
Neill falleció en Sídney, rodeado de su familia. En un comunicado, sus seres queridos señalaron que su muerte fue repentina e inesperada, al tiempo que destacaron que permanecía libre de cáncer tras superar una rara forma de cáncer de la sangre. No se ha dado a conocer la causa de su fallecimiento.
El público de todo el mundo conoció a Neill principalmente por su papel del Dr. Alan Grant en la saga Jurassic Park, un personaje que lo convirtió en uno de los rostros más reconocibles del cine. Más allá de la franquicia de los dinosaurios, construyó una destacada trayectoria con memorables actuaciones en The Piano, The Hunt for Red October, Dead Calm, Event Horizon y producciones televisivas como Peaky Blinders.
En los últimos años, Neill habló abiertamente sobre su diagnóstico de linfoma angioinmunoblástico de células T, compartiendo novedades sobre su tratamiento y recuperación. A principios de este año reveló que estaba libre de cáncer tras someterse a una terapia avanzada, inspirando a sus seguidores con su optimismo y resiliencia.
Tras conocerse la noticia de su muerte, compañeros y amigos de toda la industria del entretenimiento le rindieron homenaje. El director Steven Spielberg y los actores Nicole Kidman y Cillian Murphy recordaron a Neill como un intérprete excepcional cuya calidez, sentido del humor y amabilidad dejaron una huella imborrable en quienes trabajaron con él. El primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, también destacó la contribución del actor al legado cultural de su país.
Sam Neill deja un legado extraordinario definido por interpretaciones inolvidables, una versatilidad excepcional y una carrera que le valió la admiración de públicos de todo el mundo. Su obra seguirá inspirando a generaciones de amantes del cine y de actores.