La participación de Irán en la Copa del Mundo comenzó con un empate luchado dentro de la cancha y una nueva controversia fuera de ella.
El Team Melli remontó en dos ocasiones para rescatar un empate 2-2 frente a Nueva Zelanda en Los Ángeles, demostrando carácter a pesar de una preparación complicada para el torneo. Nueva Zelanda tomó ventaja por medio de Elijah Just, pero el experimentado defensor Ramin Rezaeian igualó el marcador. Después de que Just volviera a adelantar a los neozelandeses, Mohammad Mohebi apareció con otro gol para asegurar el reparto de puntos.
El partido se disputó en un ambiente cargado de emociones, con miles de aficionados creando un escenario vibrante mientras las tensiones políticas relacionadas con la participación de Irán seguían siendo un tema importante. Simpatizantes y manifestantes se congregaron alrededor del estadio, reflejando los desafíos que han acompañado al equipo durante el torneo.
La satisfacción por conseguir un punto duró poco. Según integrantes del equipo iraní, la selección recibió instrucciones de abandonar Estados Unidos inmediatamente después del encuentro y regresar antes de lo previsto a su base de entrenamiento en Tijuana, México.
El entrenador Amir Ghalenoei expresó su decepción por la situación, argumentando que el viaje inesperado alteró los planes de recuperación del equipo y añadió una carga innecesaria a un calendario ya exigente. El técnico señaló que los constantes desplazamientos se han convertido en un problema recurrente para su selección durante la competición.
El capitán Mehdi Taremi compartió esa frustración y describió las circunstancias que rodean la estancia del equipo como profundamente problemáticas. Además, pidió a la FIFA un mayor respaldo para jugadores y miembros del cuerpo técnico que han enfrentado complicaciones relacionadas con visados y logística desde antes del inicio del torneo.
La preparación de Irán se ha visto afectada durante meses. La selección se vio obligada a trasladar su base de operaciones desde Estados Unidos a México, mientras que diversos problemas de visado impidieron que algunos integrantes del personal viajaran junto al equipo. Estas dificultades se han convertido en uno de los principales temas de conversación a medida que avanza la Copa del Mundo.
A pesar de las distracciones fuera del terreno de juego, Irán sigue con opciones claras de avanzar en el Grupo G. Con ambos partidos de la primera jornada terminando en empate, los cuatro equipos permanecen igualados, lo que convierte la próxima fecha en una etapa decisiva.
Ahora, la atención de Irán se centra en transformar su determinación en resultados. El equipo mostró suficiente calidad frente a Nueva Zelanda para competir por la clasificación, aunque su mayor desafío podría ser evitar que los acontecimientos fuera de la cancha eclipsen su rendimiento dentro de ella.