Ronda Rousey demostró una vez más que su nombre todavía tiene un enorme peso en el mundo de los deportes de combate.
La ex superestrella de UFC regresó a las MMA para una pelea de regreso de una sola noche contra otra pionera del deporte, Gina Carano, y el resultado fue enorme para Most Valuable Promotions y Netflix. Según las cifras publicadas después del evento, MVP MMA 1 promedió 12.4 millones de espectadores a nivel mundial durante las peleas principales y alcanzó un pico cercano a los 17 millones de espectadores en todo el mundo, convirtiéndose instantáneamente en un éxito gigante para la promotora en su primer intento de organizar una gran cartelera de MMA.
Dentro del Intuit Dome en California, Rousey necesitó solo 17 segundos para derrotar a Carano con el armbar que ayudó a definir su ascenso al estrellato hace más de una década. El final fue una versión clásica de Rousey: rápido, violento e imposible de ignorar.
La cartelera, promovida por Jake Paul y Nakisa Bidarian bajo la marca MVP, representó una gran prueba para los eventos de MMA transmitidos por streaming fuera de la estructura de UFC. Los primeros resultados indican que la apuesta funcionó de manera espectacular. Según reportes, la audiencia en Estados Unidos alcanzó un pico de 11.6 millones de espectadores, cifras que colocan al evento entre las transmisiones de MMA más vistas de la historia.
El éxito del evento también alimentó conversaciones sobre Netflix y su posible crecimiento dentro de los deportes de combate en vivo. Ejecutivos de MVP afirmaron que la función generó un gran interés por parte de peleadores, inversionistas y socios comerciales interesados en ver hacia dónde llevará la compañía su división de MMA.
La cartelera también apostó por la nostalgia, reuniendo nombres reconocidos de distintas épocas de los deportes de combate. Los fanáticos no solo sintonizaron por el espectáculo, sino también por el peso emocional de ver a pioneras como Rousey y Carano compartir nuevamente la jaula después de años alejadas de la competencia en MMA.
Para Rousey, la noche pareció servir tanto como celebración como despedida. Poco después del evento, dejó claro que probablemente esta fue su última pelea, cerrando así el capítulo de una de las carreras más influyentes en la historia de las MMA femeninas.
Queda por verse si MVP podrá mantener este nivel de impulso, pero una cosa quedó clara después del sábado por la noche: Ronda Rousey todavía sabe cómo atraer audiencia, incluso cuando la pelea dura menos que un corte comercial.