Elana Meyers Taylor gana su primer oro olímpico a los 41 años en un emocionante monobob

Elana Meyers Taylor pasó más de una década persiguiendo la única medalla que faltaba en su colección. En una fría noche en Italia, finalmente la consiguió.

La piloto estadounidense de bobsleigh, de 41 años, ofreció una actuación dominante para ganar el oro en el monobob femenino en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, asegurando el único logro que faltaba en su impresionante carrera. Su tiempo combinado de cuatro mangas, 3:57.93, selló una remontada emocionante y la colocó en los libros de historia.

Para Meyers Taylor, la victoria fue mucho más que subir al podio. Fue la culminación de años de intentos frustrados y una búsqueda incansable. Llegó a estos Juegos con cinco medallas olímpicas en distintas pruebas, pero el oro siempre se le había escapado. Con este triunfo, no solo conquistó su primer título olímpico, sino que también sumó su sexta medalla, convirtiéndose en la bobsledista femenina más laureada en la historia de Estados Unidos.

El logro también tiene un peso histórico adicional. A los 41 años, es ahora la mujer estadounidense de mayor edad en ganar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos de Invierno, una prueba de longevidad en un deporte definido por la velocidad, la fuerza y la precisión milimétrica.

La competencia fue intensa. La alemana Laura Nolte mantuvo un ritmo fuerte durante toda la prueba y se llevó la medalla de plata, mientras que la también estadounidense Kaillie Humphries consiguió el bronce. La doble presencia de Estados Unidos en el podio reflejó la profundidad del equipo, aunque la noche perteneció claramente a Meyers Taylor, cuya actuación final combinó serenidad y determinación.

El monobob, una disciplina olímpica relativamente reciente en la que una sola atleta conduce el trineo, exige precisión técnica y potencia explosiva. No hay compañeras en quienes apoyarse ni margen para errores compartidos. Cada impulso, cada giro y cada fracción de segundo dependen exclusivamente de la piloto. Meyers Taylor asumió esa responsabilidad con la confianza de una veterana y la ambición de una debutante.

Su camino hasta este momento incluyó lesiones, intensas rivalidades internacionales y el desafío de equilibrar el deporte de élite con la maternidad. A lo largo de todo ese recorrido, se mantuvo entre las mejores del mundo, construyendo un legado definido tanto por la perseverancia como por las medallas.

En este escenario, la perseverancia dio frutos. Después de años quedándose a las puertas del oro olímpico, Elana Meyers Taylor finalmente alcanzó la cima. Y al hacerlo, transformó una carrera notable en una verdaderamente histórica.