Cuando el teléfono de Nathan Chen vibró tras su triunfante rutina libre en los Juegos Olímpicos de Beijing 2022, el mensaje que recibió fue más que una felicitación. Era una invitación a un club muy exclusivo: la cadena OGM, abreviatura de “Only Gold Medalists” (Solo Medallistas de Oro). Este hilo de mensajes conecta a todos los patinadores artísticos estadounidenses vivos que han ganado el oro olímpico.
Desde Tenley Albright, de 90 años, hasta los miembros más recientes, la cadena OGM no es solo una lista digital. Es una historia viva del patinaje artístico en Estados Unidos, entrelazada con relatos de gloria, resiliencia y unión. Brian Boitano, campeón olímpico de 1988, lo describe como estar en una sala llena de leyendas y darse cuenta, de pronto, de que uno también lo es.
El legado es profundo. Estados Unidos ganó su primera medalla en patinaje artístico —un bronce— en los Juegos de Amberes de 1920. Dick Button llevó ese logro al oro en 1948 y lo repitió en 1952, sentando las bases para futuras generaciones. Button, fallecido a los 95 años, sigue siendo el único medallista de oro olímpico estadounidense en patinaje que ya no está con nosotros.
Este domingo pasado, la cadena creció nuevamente. Con Ilia Malinin liderando al equipo estadounidense en una victoria agónica sobre Japón, el equipo defendió su oro olímpico en la competencia por equipos por apenas un punto. Junto a Malinin, Alysa Liu, Amber Glenn, Ellie Kam y Danny O’Shea también ganaron su lugar en el club. Los bailarines sobre hielo Madison Chock y Evan Bates ya eran miembros desde su triunfo en 2022.
Pero esta no es solo una cadena de triunfos. Cuando ocurrió una tragedia —un accidente aéreo devastador que cobró la vida de muchos miembros de la comunidad de patinaje—, la cadena OGM se convirtió en un salvavidas. Los miembros se consolaron, compartieron noticias y coordinaron apoyo. Esa unidad se materializó en “Legacy on Ice”, un evento benéfico donde la familia del patinaje honró a los que se fueron.
Carol Heiss, de 86 años, y parte de una rara pareja olímpica junto a su esposo Hayes Allen Jenkins, subraya la importancia emocional del grupo. No solo recuerdan; también defienden, reflexionan y comparten la perspectiva que solo conocen quienes han ganado el oro. Dorothy Hamill lo resume así: unos minutos sobre el hielo, unos minutos en el podio… y la vida cambia para siempre.
Este círculo de medallistas no es solo un tributo a la gloria pasada. Es una prueba continua de excelencia compartida, memoria colectiva y el poderoso vínculo de haber patinado por el país y por la historia.