La marca orgánica infantil de Jennifer Garner logra un debut exitoso como empresa pública

jennifer standing with garner once upon-a-farm products

Once Upon a Farm dio oficialmente su salto a Wall Street esta semana, y los inversionistas respondieron con entusiasmo. La empresa de nutrición orgánica para niños comenzó a cotizar en la Bolsa de Nueva York bajo el símbolo OFRM, abriendo muy por encima de su precio de oferta pública inicial y cerrando la jornada con una sólida ganancia.

La compañía fijó el precio de su OPI en 18 dólares por acción, justo en el punto medio del rango esperado. Sin embargo, las acciones subieron rápidamente en la apertura y terminaron el día con un alza cercana al 17 por ciento, lo que otorgó a Once Upon a Farm una valuación de mercado aproximada de 724 millones de dólares.

Fundada en 2015 en Berkeley, California, Once Upon a Farm construyó su reputación con alimentos orgánicos, refrigerados y procesados en frío para bebés y niños pequeños. La marca ganó mayor visibilidad en 2017 cuando Jennifer Garner se unió como cofundadora junto a John Foraker, un veterano de la industria alimentaria que se desempeña como director ejecutivo. Garner también forma parte del consejo de administración y se ha convertido en una de las voces públicas más reconocidas de la empresa.

El debut bursátil llega en un momento en el que padres, minoristas y responsables de políticas públicas analizan con mayor atención lo que consumen los niños. La reacción contra los alimentos ultraprocesados ha ido en aumento, impulsando el crecimiento de marcas que apuestan por la transparencia y una nutrición más limpia. Ese cambio ha favorecido a Once Upon a Farm, que reportó casi 157 millones de dólares en ventas netas el año pasado, un fuerte incremento frente al año anterior.

Ese crecimiento también ha implicado mayores costos. Las pérdidas de la compañía se ampliaron mientras invertía de forma agresiva en operaciones, distribución y expansión de marca. Aun así, la dirección considera que el mercado público es una estrategia a largo plazo alineada con sus valores. Como corporación de beneficio público, Once Upon a Farm sostiene que mantenerse independiente le permite proteger su misión de mejorar la nutrición infantil a gran escala.

La empresa planea destinar los ingresos de la oferta a reducir deuda, adquirir nuevo equipamiento y cubrir necesidades corporativas generales. El estreno bursátil también coincide con un repunte más amplio del mercado de OPI, impulsado por la reducción de tasas de interés y un renovado apetito de los inversionistas.

Para Once Upon a Farm, el momento representa más que un hito financiero. Es una apuesta por demostrar que una marca con propósito, liderazgo femenino y foco en la salud infantil puede prosperar en los mercados públicos sin sacrificar su razón de ser.