Los New England Patriots regresan al Super Bowl tras una dura victoria por 10-7 sobre los Denver Broncos en el Juego de Campeonato de la AFC. Disputado bajo nieve y viento en el estadio Mile High, el enfrentamiento se definió por la defensa, la determinación y una ofensiva justa para lograr el objetivo.
El mariscal de campo novato Drake Maye lideró a los Patriots con 86 yardas por aire y 65 por tierra, incluida una valiosa anotación personal al final del juego. En un duelo donde lanzar el balón era un riesgo, la movilidad de Maye marcó la diferencia. Superó a la ofensiva de Denver, que luchó por encontrar ritmo ante una defensa de Nueva Inglaterra que asfixió todo intento.
Esa defensa fue la clave del partido. Los Patriots frenaron avances cruciales, limitaron a los Broncos a un solo touchdown y detuvieron múltiples ofensivas en el último cuarto. Con la presión en aumento y la nieve cubriendo el campo, la línea defensiva de New England respondió en cada momento importante.
Este triunfo marca la 12ª aparición de los Patriots en un Super Bowl, un récord en la NFL, y la primera desde la era post Brady‑Belichick. La transformación del equipo bajo el mando del nuevo entrenador Mike Vrabel ha sido notable. Vrabel, ex linebacker de los Patriots y campeón del Super Bowl como jugador, ahora tiene la oportunidad de hacer historia al ganar un título como jugador y entrenador con la misma franquicia.
New England se enfrentará a los Seattle Seahawks en el Super Bowl LX, que se disputará en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Seattle ganó su lugar al vencer a los Rams en el Campeonato de la NFC. Este enfrentamiento revive el duelo del Super Bowl de 2015 entre estos mismos equipos.
Con un mariscal novato, una defensa renacida y un entrenador profundamente identificado con el equipo, el regreso de New England al mayor escenario del fútbol americano se siente a la vez familiar y completamente renovado. El 8 de febrero promete un enfrentamiento cargado de historia, narrativa y emociones de alto calibre.