Los creadores de Stranger Things se mantienen firmes ante la reacción por el final

Después de cinco temporadas de enfrentamientos sobrenaturales, nostalgia ochentera y arcos emocionales desgarradores, Stranger Things ha llegado oficialmente a su fin, y los hermanos Duffer no están dando marcha atrás en cómo decidieron cerrar la historia.

Matt y Ross Duffer, las mentes creativas detrás del fenómeno de Netflix, han salido a responder al torbellino de reacciones que siguió al episodio final. Mientras las emociones se apoderaban de los fans, el dúo defendió sus decisiones creativas, incluida la intensa escena de salida del clóset de Will Byers, un momento que generó tanto elogios sinceros como duras críticas en línea.

Al referirse a la ola de “review bombing” y a la crítica encendida en redes sociales, los Duffer insistieron en que el final de la serie había sido planeado desde hace años. Reafirmaron que la resolución reflejaba una culminación de temas presentes desde el inicio del programa: identidad, sacrificio y el doloroso paso de la adolescencia a la adultez.

Para avivar aún más el debate posterior al final, comenzó a circular el rumor de un episodio secreto aún no estrenado. Sin embargo, Netflix apagó rápidamente esas especulaciones, confirmando que no existe ningún capítulo oculto, un rumor impulsado en parte por la llamada teoría de “Conformity Gate”.

Mientras tanto, Sadie Sink, quien interpretó a Eleven, también se sumó a la conversación al compartir su interpretación personal sobre el destino ambiguo del personaje. Sus comentarios no hicieron más que profundizar el misterio y dividir aún más a la audiencia.

Las reacciones de los fans siguen siendo polarizadas. Algunos celebran la carga emocional del cierre, considerándolo un final adecuado para una historia basada en la amistad, el amor y la resiliencia. Otros expresan decepción, señalando cabos sueltos y considerando que las explicaciones públicas del equipo creativo fueron insuficientes o defensivas.

Aun así, los hermanos Duffer se mantienen firmes en sus decisiones, incluso mientras reconocen la intensidad y la pasión de una audiencia que transformó una serie de terror sobrenatural en un fenómeno cultural global.