Joe Rogan defiende a Kimmel y advierte sobre la pendiente resbaladiza de la presión mediática del gobierno.

Tras la polémica suspensión de Jimmy Kimmel y su posterior regreso a ABC, el podcaster Joe Rogan se pronunció contundentemente sobre la influencia del gobierno en el contenido de los medios. En su programa, Rogan criticó cualquier idea de que los actores políticos deban dictar lo que los comediantes, o por extensión, cualquier figura pública, pueden decir.

Calificando de “loco” el apoyo a la censura, Rogan advirtió que silenciar a una de las partes simplemente sienta un precedente que puede, y será, utilizado en contra de otras en el futuro. Describió el asunto como fundamental: si el gobierno o los organismos reguladores pueden presionar o castigar a las emisoras por su discurso, la libertad de expresión en Estados Unidos está bajo una amenaza real.

Los comentarios de Rogan llegan en medio de un impasse: un presentador de un programa nocturno fue suspendido bajo una presión que muchos consideran políticamente motivada, las cadenas y sus afiliadas retiraron su programación y los reguladores ejercieron sus influencias. El debate ahora trasciende la comedia: subraya el control que ejercen las instituciones poderosas sobre lo que se dice, se emite o se silencia en el discurso público.


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